Cuando la unica pista que tienes te lleva a perderte, te encuentras con una nueva: no tienes pistas ni suelo en el que apoyarte. Cuando la brujula que te guia se pierde, el unico remedio que te queda es mirar hacia arriba y rogar que el cielo este despejado para que las estrellas te conduzcan a un norte alternativo. Cuando todos los puntos cardinales tienden a desorientarte girando alrededor tuyo sin parar, cuando ni el magnetismo de los pensamientos ni ninguna de tus armas mas poderosas te sirve para nada, paras. Te paras en seco, giras 360º sobre ti mismo y piensas "que hago yo aqui? Como he llegado hasta aqui? Quien me ha traido? Donde me he metido, o peor aun, donde me han metido??" Lo unico que recuerdas es que antes... antes... solo recuerdas un segundo, un instante, un efimero suspiro del tiempo, un aliento amigo que te dio el aire para levantarte y caminar, y ese mismo aliento te ha durado hasta llegar a este preciso momento en el que por primera vez te paras. Las dudas no redujeron tu velocidad, el miedo solo te hizo ir mas rapido, la sangre llego a todas partes menos a tu corazon. Las palabras no salen, los pensamientos estan sueltos, desordenados y alborotados en la mente como el vapor de agua. Es este el final? Se ha acabado todo aqui? No hay ni pistas ni alientos ni brujulas ni nortes. Lo unico que podemos hacer es retroceder en el camino hecho, analizar todos y cada uno de nuestros pasos, los escalones sbidos, los charcos cruzados, los muros saltados. Y al final, al llegar a donde estas te das cuenta de que el camino no te ha llevado al final, has sido tu mismo.
No hay mas caminos, ni mas atajos ni mas estrellas polares que las que a ti te valgan para seguir, para continuar caminando por donde sea que tus pasos y tu aliento te lleven. No importa el temporal, no importa el terreno, no importan ni el frio ni el calor, solo importa que tu guias tus pasos, tu creas tu propio camino. La brujula que tengas te llevara solamente a donde tu quieras ir
domingo, 7 de febrero de 2010
martes, 12 de enero de 2010
Buenos días a ti también.
Si hay una cosa que realmente me gusta de las mañanas es levantar la persiana y ver el cielo radiante, despejado y muy muy azul. Hay un algo sencillamente maravilloso de ver un día en el que miras a la calle y no sabes qué te ocurrirá, qué verás, qué vivirás, qué comerás... intrigantemente genial, y a punto de ser descubierto. Ir descubriendo poco a poco las sorpresas que depara un nuevo día, aunque suene a libro de autoayuda, es como una oportunidad para disfrazarte de la persona que ayer no pudiste ser, porque no te dejaron, porque no quisiste, por lo que sea. Cualquier día es bueno para hacer una locura, para ponerse el chaquetón y salir a la calle con treinta grados a la sombra, para salir a la calle en tirantes y lloviendo, para saltar en los charcos y empaparse los pies, para saludar desde el coche a gente que no has visto en tu vida, para meterte en el mar el día que no haya nadie en la playa, para fugarte con tu amante de una noche y pretender ser los perfectos enamorados que se encuentran en una ciudad nueva, en un ambiente nuevo, con una nueva bebida y con unos ojos bohémicos, únicos, irrepetibles.
Cualquier día es bueno para decidir que algo se acaba, que algo empieza o que algo se quedará como está. Cualquier día es bueno para levantar la persiana, volverla a bajar y quedarse durmiendo.
Cualquier día es bueno para sentarse a recordar viejos tiempos, viejos amores, desamores, anécdotas, canciones, viajes, películas, modas, besos, bebidas... cualquier día es bueno. Cualquiera nos vale, porque todos son iguales, a excepción claro está, de la enorme diferencia que supone que cada día que te levantas, no eres la misma persona que eras cuando te fuiste a dormir.
Nada más que por eso nos resulta difícilmente explicable el mantener en el día de hoy los recuerdos de ayer, o antes de ayer... nos resulta duro soltar hoy el abrazo de anhelos y deseos frustrados, porque ayer eran la dulzura y la risa que se nos escapaban inconteniblemente de la boca. Pero la velocidad con la que estas memorias resbalan por nuestros brazos es igual a las ganas que tengas de que se vayan. Nada se irá nunca a menos que tú decidas dejarlo ir. Puedes cambiar de opinión las veces que quieras, puedes mirar hacia atrás, a esas memorias, pero ellas no te mirarán a ti.
Por eso supongo que es tan importante levantarte, mirar lo que te rodea y dibujar con ello lo que tu quieras que te ocurra, y por encima de eso, tienes un único y fugaz día para hacerlo realidad.
Yo ya me he levantado, yo ya no tengo recuerdos a los que aferrarme, por eso me creo los míos propios. Por eso HOY ya no es un día más, hoy es también el día en que me vuelvo a dar cuenta de que estoy despierta, el cielo está radiante y mil locuras tocan a mi puerta.
Por cierto, gracias, buenos días a ti también. ¿De qué color es tu día?
Cualquier día es bueno para decidir que algo se acaba, que algo empieza o que algo se quedará como está. Cualquier día es bueno para levantar la persiana, volverla a bajar y quedarse durmiendo.
Cualquier día es bueno para sentarse a recordar viejos tiempos, viejos amores, desamores, anécdotas, canciones, viajes, películas, modas, besos, bebidas... cualquier día es bueno. Cualquiera nos vale, porque todos son iguales, a excepción claro está, de la enorme diferencia que supone que cada día que te levantas, no eres la misma persona que eras cuando te fuiste a dormir.
Nada más que por eso nos resulta difícilmente explicable el mantener en el día de hoy los recuerdos de ayer, o antes de ayer... nos resulta duro soltar hoy el abrazo de anhelos y deseos frustrados, porque ayer eran la dulzura y la risa que se nos escapaban inconteniblemente de la boca. Pero la velocidad con la que estas memorias resbalan por nuestros brazos es igual a las ganas que tengas de que se vayan. Nada se irá nunca a menos que tú decidas dejarlo ir. Puedes cambiar de opinión las veces que quieras, puedes mirar hacia atrás, a esas memorias, pero ellas no te mirarán a ti.
Por eso supongo que es tan importante levantarte, mirar lo que te rodea y dibujar con ello lo que tu quieras que te ocurra, y por encima de eso, tienes un único y fugaz día para hacerlo realidad.
Yo ya me he levantado, yo ya no tengo recuerdos a los que aferrarme, por eso me creo los míos propios. Por eso HOY ya no es un día más, hoy es también el día en que me vuelvo a dar cuenta de que estoy despierta, el cielo está radiante y mil locuras tocan a mi puerta.
Por cierto, gracias, buenos días a ti también. ¿De qué color es tu día?
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