Pasan las semanas. El tiempo vuela con una facilidad sorprendente, y mis pensamientos empiezan a dirigirse a otras cosas. Cambia mi aspecto, mis costumbres, mi humor e incluso mis palabras o mi forma de pensar. Lo único que permanece intacto e inmóvil eres tú.
Pasan los meses. Y los chicos. Pasan los besos, las caricias, los abrazos y las despedidas. Y tú sigues ahí. ¿Por qué no quieres moverte de tu sitio? Tú siempre has sido un nómada, un amante de la aventura y de lo nuevo, lo desconocido. Tú nunca te has quedado mucho tiempo en el mismo sitio, o esa es la sensación que tengo porque no te he vuelto a ver. ¿Por qué a pesar de todo, DE TODO, tu recuerdo sigue golpeteando mi confusa mente, sin dejarla dormir en paz? Puede ser porque te encanta quedarte un rato más, porque adoras ver las migas de pan que has dejado por el camino pero que no te conducirán a casa de nuevo. Total, ¿para qué? si nunca te quedas en el mismo sitio dos veces, dos días.
Podré focalizar mi mente hacia otras cosas, no quedarme quieta para tener siempre algo que hacer además de echarte de menos. Podré salir, ir al cine, irme de copas, ir a tomar helados, contemplar escandalosos cuerpos masculinos tomando el sol en la playa o en la piscina, pasear, comer fuera... pero ¿para qué? si no dejo de girarme y mirar a todos lados frenéticamente esperando encontrarme con tu rostro otra vez. En un sitio tan pequeño, con tan pocos lugares a los que ir y nunca te veo. ¿Dónde te metes? Sé que tienes unas piernas muy inquietas que te incitan a moverte continuamente, que es algo que vive en ti y no puedes remediar... pero por favor, si sigues por aquí, si aún estás en este minúsculo trozo de tierra... APARECE.
Con el tiempo la nostalgia y la tristeza que se habían instalado en mi corazón se fueron, en busca de otra alma que arruinar. Sonrío sin dificultad y me acostumbro a tu ausencia CONTINUA. Y a pesar de los rumores que se han llegado a desplegar, yo sigo con mi vida. Las cosas salieron de una sola forma, y las consecuencias serán cosa mía (es decir, nuestra). Soy como soy, me acepto finalmente como soy y sé que si tú me escojiste a mí fue por algo... y eso me llena de encanto. Lo dicho, sigo con mi vida... sigo queriendo volverte a encontrar.
sábado, 26 de julio de 2008
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